logo

Unidades de paisaje. Operaciones

La potencialidad de los grandes macizos geográficos sudamericanos resultan el mejor escenario para la búsqueda de una mirada profunda sobre el ser sudamericano y su identidad regiónal para con el mundo. La reflexión sobre las identidades geográficas, soporte de los modelos culturales, propone reconocer un lugar propio del pensamiento.

La opción de la región como lugar compartido, reunión de creencias y paisajes, presenta como marca identitaria la contundencia de sus unidades de paisaje. El macizo cordillerano, la estepa patagónica, la pampa profunda, el altiplano, la selva tropical, la ribera atlántica, la planicie desértica, las cuencas y deltas, la costa del pacífico y sus fiordos, los bosques septentrionales, todos ellos entendidos como soporte particular de una cultura regional.

El concepto de Ciudad en la Unidad de Paisaje resulta entonces no sólo expresión de las condiciones geográficas propias de cada sitio, en el sentido de su topografía y variables climáticas, sino de la imbricada relación entre las componentes del hecho urbano y su operación en el territorio. No es entendida como la impronta cultural desarrollada en un territorio casi anónimo, con leyes universales que la explicitan. La ciudad es la calificación particular de un territorio que la explica, y proyecta en el imaginario colectivo la construcción de su cultura.

La acción territorial puesta en marcha con los Talleres Urbanos sobre Áreas Concertadas ha sido el laboratorio inicial para leer la realidad desde la dinámica geográfica.

Este pensamiento ha tenido un itinerario por distintas ciudades y unidades de paisaje con la particularidad de que cada una de ellas enfrentaba un escenario de transformación significativo que signaba la mirada del taller y su pertinencia. En los últimos años la reflexión se amplió a temáticas regionales, el desafío futuro involucra a Sudamérica toda.

MONTEVIDEO 2001 / plan fénix – La aguada / reconversión de un sector de ciudad en proximidad a la bahía portuaria.

ROSARIO 2002 / próximo a la apertura del puente rosario – victoria / la dinámica regional en la margen urbana – la posibilidad insular como nuevo territorio.

CORDOBA 2003 / reconversión del área de San Vicente – el río como posibilidad.

MENDOZA 2004 / apertura del embalse Potrerillos – el nuevo paisaje.

NEUQUEN 2005 / proyecto de Ruta 22 sobre la barda – la nueva escala.

MAR DEL PLATA 2006 / la costa atlántica bonaerense – estrategias y modelos de crecimiento en nuevos territorios.

RIO DE L A PLATA 2007 / infraestructuras en la cuenca rioplatense / cuencas regionales y delta /las metaciudades La Plata, Buenos Aires – Rosario / Colonia, Montevideo – Punta del Este.

CIUDAD DE MENDOZA – EL MACIZO CORDILLERANO 2007 / Experiencias en la transformación del paisaje.

El material que se presenta a continuación corresponde a las hipótesis de trabajo planteadas en las jornadas iniciales de trabajo conjunto con la contraparte local en el área de intervención, previo al desarrollo de los proyectos que acompañan en imágenes.

Docentes y alumnos de Buenos Aires y Mendoza frente a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza, magnífico edificio proyectado por Enrico Tedeschi.

La ciudad de Mendoza se desarrolla sobre la transformación del paisaje que resuelve la ocupación de los indios Huarpes, un trazado de canales y acequias que derivan del río Mendoza y proveen al territorio desértico de una artificialidad que la hacen viable para su desarrollo. Este hecho fundante de control del recurso del agua se convierte en su signo vital y por tanto en un magnífico ejemplo de adaptación territorial.
La condición sísmica del lugar le agrega un compromiso con el espacio urbano que en su reconstrucción definió una plaza central con capacidad para todos los habitantes y cuatro accesorias con equipamientos afines a la situación de catástrofe. El hecho construido resulta inescindible de esa integralidad en el pensamiento.
Esta ciudad expresa en su espacialidad un imbricado sistema de supervivencia en la red de acequias que sostienen las avenidas forestadas que humidifican el seco aire cordillerano, previo paso por el parque desarrollado en el pedemonte, un artificio urbano que la convierte en un oasis rodeado de su desierto productivo.

EL NUEVO ARTIFICIO

La historia de esta ciudad y su recurso hídrico presenta un escenario en la actualidad único en su historia. La construcción del Embalse Potrerillos plantea la posibilidad de controlar un excedente de agua a gran escala en un nuevo artificio que desafía el paisaje en el sistema de ciudades andino. El histórico camino que vincula Cacheuta – Potrerillos – Uspallata como paso de los Andes enfrenta una nueva lógica y ciertas externalidades que son el material de trabajo del taller.

El sistema de ciudades andinas se desarrolló sobre las líneas de infraestructuras que recorrían el valle. El río Mendoza, las vías férreas y el camino constituyeron la calificación y la accesibilidad a la inmensidad andina. Tres líneas continuas y zigzagueantes calificadas en sus centralidades que hoy se presentan alteradas en la nueva intervención, Cacheuta particularmente interrumpida en su conexión al sistema que el dique cortó, Potrerillos relocalizando tierras arriba las áreas urbanas afectadas por el embalse y la construcción de una nueva ruta que incorpora la dimensión regional del MERCOSUR en un trazado que evita el viejo camino y conecta el sistema en el embalse.

Una pequeña intervención < dique > con un enorme impacto < embalse > de una dimensión de 13 x 3 km.

LA POSIBILIDAD DEL PAISAJE

El desafío estaría entonces en la resolución a dos escalas, una de orden regional que articule los componentes locales en una nueva integralidad y por otro la exploración de opciones de intervención desde su potencia geográfica en el entorno mediato.
No sólo como alternativas de urbanización, sino en la comprensión de la magnitud que el control hídrico en este sitio de escasez produce el contar con agua detenida y excedente.

COMO OPERAR ENTONCES SOBRE EL NUEVO ESCENARIO

De la lectura crítica establecida por el taller se abren las siguientes posibilidades:
_ Incorporar la nueva escala. La inmensidad como herramienta de proyecto.
_ Desarrollar las posibilidades de la incorporación de nuevos programas en la región.
_ Ampliar el repertorio de modelos de intervención basado en las condiciones singulares de sus contundentes paisajes como condición de identidad.

LA MIRADA / LECTURA CRITICA / HIPOTESIS DE TRABAJO

A la cuenca originante del embalse se incorporan en el valle de inundación dos sistemas transversales. Una cuenca húmeda que organiza un sistema de comunidades de montaña y una cuenca seca acompañada por la nueva traza de ruta, ambas sobre la orilla antropizada. La ribera opuesta no presenta accesibilidad ni condiciones de dominio del suelo fiscales que la potencien inicialmente. Estos trazados geográficos determinan dos cabeceras, una que involucra la región de mayor pendiente precordillerana y el dique, la otra el cajón natural que contiene al río de montaña como vertiente. Y una ribera intercuencas con tres sistemas topográficos de perfil particular.

Unidades de paisaje

1 / CABECERA DIQUE / pendiente

La operación del dique coloca el par natural – artificial como operación de paisaje. La interrupción de la conexión regional tradicional presenta el desafío de su resolución.

Cabecera de túnel vial como programa deportivo habilitando la ladera de montaña.

El camino balcón Cacheuta – Potrerillos con infraestructura de servicios en las cañadas.

2 / CABECERA RIO / llano

La variabilidad del agua en el extremo opuesto al dique permite operar en la interfase entre topografía de riscos y suelo limoso del valle inundable.

El suelo seco / húmedo alternante potencia la utilización de opciones no inundables con aquellas que incorporen el agua como elemento propio del programa.

El zócalo del cerro Cocodrilo en un programa de piscicultura parque.El cruce como programa.

3 / RIO HUMEDO / RIO SECO

La cuenca húmeda del río de vertiente conecta al embalse el antecedente productivo de las comunidades de montaña.

El cañadón de la cuenca seca se convierte con su par de la nueva ruta de acceso en el pasaje natural de visualización y acceso al nuevo escenario del agua en el paisaje. Su estratégica relación entre el nuevo trazado y la continuidad del antiguo camino lo dotan de características potenciales al circuito de servicios MERCOSUR.

Villa productiva en la desembocadura de la cuenca de vertiente.

Centro logístico en el cruce de accesos por cuenca seca al sistema embalse.

4 / INTERCUENCAS

La ribera intercuenca presenta tres unidades reconocidas de paisaje potenciales para la exploración de programas particulares.

-La meseta / balcón natural del paisaje y localización fundante en Potrerillos.

Programa hotelería y servicios turísticos en el borde de la planicie y la barranca. Centro de investigaciones en el promontorio de la meseta.

-La bahía / potencial relación con el agua

Camino del alto y cabeceras de servicios turísticos en los extremos de la bahía.

-Los dedos / formaciones naturales de la topografía escarpada que se adentran en el suelo limoso emergiendo sus extremos como islas en la variable de nivel del lago.

Hotelería en interdedos. Centro deportivo en el valle al embalse. Hotel sindical ligado a centro logístico.

La variabilidad del agua reflexionada desde el novedoso programa balnearios. Una variante busca el agua, el otro la contiene.

un programa cementerio convierte a la isla emergente en un edificio en sí mismo el edificio es el paisaje.

CIUDAD DE NEUQUEN / LA ESTEPA PATAGÓNICA

PERFIL DE LA IDENTIDAD DE CIUDAD

La ciudad de Neuquén nace como tal, hija de una decisión política < base cabecera del ferrocarril en 1904 , como avanzada de posicionamiento territorial > y de una acción especulativa inmobiliaria ligada al poder político, que usufructúa el nuevo suelo y provoca el traslado de CHOS MALAL < primera capital, básicamente ganadera, instalada en la franja propicia para el pastoreo >

Esta nueva locación en el desierto / estepa, queda signada por esta lógica fundacional de la infraestructura que la potencia y proyecta a futuro.

Imagen satelital del valle productivo en el desierto

El desarrollo de la estructura productiva del valle, < la adaptación al nuevo paisaje >, que demanda aprox. 30 años, va acompañado de una segunda acción que la ciudad provoca sobre el territorio con la construcción del “puente carretero”, y la consolidación de su rol de cabecera y concentradora de los productos de la agroindustria.
La movilidad productiva genera un incremento constante de su población, y la natural ampliación de su programa de necesidades.
Posteriormente el desarrollo de las políticas energéticas ligadas a la industria de hidrocarburos < con mayor impronta en los ’60 > y la construcción del sistema hidroeléctrico iniciado en la década del ’80 hasta la fecha, le otorgan un rol superador de su lógica regional, a la escala nacional.

EL GEN URBANO

Las ciudades no pierden su genética inicial, y su acción se traslada en el tiempo como una herencia colectiva, subyacente en el imaginario y reafirmada increíblemente por una variedad de actores tan heterogéneos como constantes en su historia.

El signo de esta ciudad ha sido el de poseer las infraestructuras y servicios necesarios para adquirir y hacer perdurar, un posicionamiento de centralidad / cabecera en la región y su extensión en la actualidad.
Surge entonces una condición de cierto pragmatismo, que se traduce en la localización de estos programas e infraestructuras en la ciudad, más que como un plan, en un programa de necesidades a cubrir.
Resultando la referencia natural de un sistema regional productivo < valle > con carencias relevantes de estos “productos” de servicios, sólo ligados a las necesidades básicas que la actividad requiere.

Esta particular resolución del programa de necesidades de NQN da como resultado una ciudad “abierta” y “larga”. Donde las referencias en el paisaje urbano son escasas y la localización de los supuestos referentes, llevan una suerte de “ubicación caprichosa” o más bien “no tradicional” en su estructura.

Más allá de la consolidación de la Av. Argentina, la traza longitudinal de la Ruta22 y el vacío original del FFCC, la ciudad cuenta con una estructura salpicada e incompleta, sobre la continuidad de un vacío, en una espacialidad intermitente.

DEFECTO O VIRTUD?

La mirada ajena, para evitar deformaciones vanidosas sobre el “cómo debería ser”, necesita conocer con la mayor profundidad posible el “como es”, este criterio es fundamental para interpretar lógicas particulares, potencialidades y su conversión en posibilidad.
Máxime si estamos hablando de un enclave exitoso en el tiempo < cumplido ya 100 años > y aumentando su población exponencialmente en los últimos 20 años, al punto de inferir su particular dualidad entre crecimiento y colapso.

NQN ha constituido gracias a su poder de captación de los recursos naturales y productivos, un posicionamiento en la estructura del territorio nacional bastante singular. Históricamente las ciudades más desarrolladas han estado ligadas a su condición de puerto < concentrador de riquezas > o a su ubicación dentro de la denominada “medialuna fértil” del Mercosur, dos datos ausentes en ella.
Sin embargo en la actualidad ha desplazado como referente del sector sur/patagónico a la ciudad de Bahía Blanca y explora la posibilidad de generar su puerto satelital en el Pacífico.
Las condiciones económicas favorables, que han convertido en “comodities” a sus productos (hidrocarburos, gas, frutales, vinos) la convierten en potencialidad pura, y también en incertidumbre futura, si estas condiciones varían en el tiempo. < especialmente lo referente al agotamiento de hidrocarburos >.

El desafío estaría entonces en la resolución de estas variables en el tiempo: producir en la ciudad los cambios que inevitablemente la nueva escala le transfiere como necesidad, desde un lugar que interprete sus cualidades particulares y su proyección futura.
La promoción de alternativas a su sistema productivo en la transformación del territorio, como también la incorporación de servicios de otras características < culturales / deportivos / recreativos > que alimenten la dinámica compleja que las grandes urbes < cabeceras territoriales > detentan para su permanencia referencial ante las variables del mercado de productos.

COMO OPERAR ENTONCES SOBRE LA CIUDAD?

Surge en principio, como fué en origen, la “eficientización” del sistema de vinculación < ahora en caminos, desafectado el tren >, que el pragmatismo relatado anteriormente tradujo en el proyecto de la nueva traza de la R/22 en el alto de la barda.
Esta nueva acción sobre el territorio se encadena naturalmente al sistema de operaciones que NQN ha provocado en su historia, y no es un dato menor, resulta en cierto modo estructural a su “modus operandi”, y de ninguna manera un hecho casual.

Sobre esta nueva potencialidad se abren las siguientes posibilidades:

– Incorporar la nueva escala

– Desarrollar un sistema que interprete las condiciones particulares de la ciudad y potenciarlas.

– Ampliar el repertorio de servicios

– Explotar las condiciones singulares de sus contundentes paisajes como condición de identidad.

LA MIRADA / LECTURA CRITICA / HIPOTESIS DE TRABAJO

El reconocimiento de un factor determinante en el repertorio de las condiciones descriptas, que involucran la estructura urbana < tradicional en su trazado y particular en su ocupación >, las transformaciones de las fundantes estructuras productivas a la lógica urbana, su extensión natural en ciudad lineal ilimitada, sus infraestructuras conectivas y el intrincado sistema de localizaciones de servicios y edificios/programa referenciales , contrapuestos a la variedad y contundencia del paisaje, ha sido el primer descubrimiento sobre esta ciudad.

La interpretación de la ciudad como una entidad heterogénea, unificada en el vacío como soporte general, vinculante al paisaje por extensión del mismo, define la hipótesis de la actuación futura.

Esta comprensión del vacío soporte, nos abre una lógica nueva de intervención a explotar / explorar.

La operación para la transformación de la ciudad, su nueva escala sobre el paisaje, el destino de su estructura urbana, su referencia, no se traduce operando en la intervención del sistema edificado < cdad. tradicional > , sino en la definición < límite / configuración > del vacío soporte , a través de un sistema de piezas identificables / estructuras de paisaje y a través de estas la nueva escala de relación con el territorio.

De tal manera, las mencionadas estructuras son de carácter externo a los límites de la estructura urbana, y el vacío emergente la nueva condición de espacialidad y escala que la redefinen.

Estas franjas se convierten entonces en los nuevos escenarios < vacíos urbano – geográficos >

Unidades de paisaje

1 / LA ESTEPA

El nuevo trazado de la R/22, incorpora de manera inequívoca el paisaje de la estepa. El alto de la barda se convierte en un nuevo escenario a provocar desde la infrestructura y el sistema de programas posibles, no como un dato vial, sino como estructura de espesor variable entre la barda balcón y la traza vial.

La intervención en este sector presentaría las siguientes posibilidades y elementos a potenciar :
– NUEVA PUERTA A LA CIUDAD / expresada en el cañadón como extensión natural del vacío de la ciudad.

– LA MIRADA BALCÓN / la “sorpresa” en la visión parcial de ciudad – la contraposición : espacio duro e infinito de la estepa / espacio contenido y resguardante del cajón ciudad.

– ELEMENTOS DEL PAISAJE / viento – miradas profundas – huecos, grietas, cañadas – tendidos de alta tensión.

– SECUENCIA / ritmo del paisaje – cadencias y tipo de elementos referenciales y a escala del soporte.

Parque eólico en el alto de la barda – nueva imagen referencial de acceso a la ciudad.

Intervenciones en las oquedades de la estepa – fuera del viento.

Sobre la barda -Instrumentos del viento.

Medidores del viento.

La barda como nueva fachada del vacío soporte.

Las nuevas puertas de la ciudad desde el alto al valle.

Colonizando el valle de acceso de la R22 – de la planicie al valle.

2 / LA IMPRONTA RURAL

Este sector provee de dos condiciones potenciales : una disposición en el territorio que permite vincular el alto y el bajo, y las franjas barda / cdad. – cdad / río.
Una escala de fraccionamiento del suelo diferencial al damero incompleto de la estructura urbana pertinente a la nueva escala, con un lenguaje y color reconocido de su condición fundacional.

La intervención en este sector presentaría las siguientes posibilidades y elementos a potenciar

– TRANSFORMACION DEL SUELO / diferencial a la lógica del loteo, investigación de modelos alternativos que conserven la estructura rural adaptables a una normativa aplicable al sector.

– ATRAVESABILIDAD / mecanismos que posibiliten la extensión de la estructura urbana y la continuidad de la pieza.

– PROGRAMAS DE MAYOR ESCALA / resolución de existente < aeropuerto > / localización de nuevos programas a escala

– CABECERAS / Conexión a la barda < trepada > y vacío al pie de barda.

Conexión a costa de río < balnearios > y al área inundable.

Centro de investigaciones productivas. Fajas rurales de residencia y mercado.

3 / EL RIO

El paisaje del río es una pieza de potencialidad no explorada < habría que investigar las razones por las cuales este escenario natural y explícito, no resultó apropiable a la ciudad >
Su condición física de islotes permite la resolución de una pieza “en el agua”.

La intervención en este sector presentaría las siguientes posibilidades y elementos a potenciar

– CONTINUIDAD / definición de un sistema que por oposición a la alternancia de la ciudad unifique y escale la llegada al río y vincule el escanario de la barda costera.

– TRANSFORMACION DEL SUELO / diferencial a la lógica del loteo, investigación de modelos alternativos que conserven la estructura rural adaptables a una normativa aplicable al sector.

– PROGRAMAS DE ESCALA METROPOLITANA / definición de infraestructuras que definan un nuevo servicio potencial de la ciudad < recreativo – balneario – deportivo – eventos >

Costura de orilla y tomadores de agua para nuevos programas recreativos y productivos.

Unidades de investigación de la energía hidrodinámica desde el borde y en el agua.

La islas del delta del río Limay como posibilidad de extensión en parque público productivo.

La secuencialidad como llegada al río – el acento puntual como resolución de la inmensidad.

Laboratorios en el pantano isleño – invernaderos de flora acuática y talleres productivos.

4 / LA ORILLA OPUESTA / EL CRUCE

La resolución del sistema de cruces y la implantación en el territorio de infraestructuras es inherente a la estrategia de la ciudad y su influencia en el sector productivo. La ciudad provoca.
La ejecución del puente nuevo, genera una tensión sobre el territorio de pisada opuesta, necesaría de estudio y habilidad para su viabilidad.

La intervención en este sector presentaría las siguientes posibilidades y elementos a potenciar

– RECONVERSIÓN / de los suelos productivos con promoción < normativa > de premios al uso e instalación de nuevos programas de caracter regional / servicios de la R/22.

– REFERENTE / posibilidad de la infrestructura < puente > de convertirse en un elemento simbolo del paisaje y del fenómeno productivo / Puerta al valle / escenario festivo de la producción.

– NUEVOS PROGRAMAS / ligados a la potencialidad económica del valle / exposiciones – ferias.

– CENTRO DE SERVICIOS / a la industria localizada y secundaria / embalaje – estibado – distribución – logística de transporte / centros de investigación.

La calificación agrícola intensiva en la región entre infrestructuras de acceso – entre el valle productivo y la ciudad de servicios.

COMENTARIOS

Este texto es expresión escrita de pensamientos emergentes, por lo tanto tiene la intención de fijar solamente un punto de partida para la investigación.
Cada parte de este dispara nuevas reflexiones y posibilidades, que esperamos encuentren reflejo y motivación para quien quiera ampliarlo. Sería una sana costumbre.
Mayo 2005

Transformaciones del paisaje: Desde el agua

LA VENA DE LA PANZA ANIMAL

Hace unos años la experiencia territorial de talleres urbanos fue narrando una historia común a todas las ciudades visitadas que se explicaban ¨ desde el agua ¨. Así encontramos un eje común que hilvanó el pensamiento adquirido y que hoy enfrenta el desafío Sudamérica.

En principio, en Buenos Aires definimos el concepto de río imaginario. El uso urbano de la ciudad reconocía una grilla espacial, cultural por excelencia, que desconocía en el cotidiano el uso de referencias geográficas, o algún dato de paisaje natural que la definiese.
La preeminencia de su centro histórico y la potencia identitaria de sus barrios, más numerosos referentes calificados de su estructura, permitieron desarrollar un imaginario colectivo netamente urbano.
Cómo era entonces la relación del porteño con su río?, de esa continuidad de pampa infinita convirtiéndose en pampa líquida. De ese río sin orillas, de ese espejo sin reflejo, que permitió en varios momentos de su tiempo imaginar una ribera enfrente de color francés parisino.

Parece existir en cada habitante la percepción de este río como una entelequia en sí mismo, no define un uso físico sino una construcción imaginada. Por él la variedad cultural se desparramó en el territorio; inmigrantes, piratas, eruditos y contrabandistas; mercancías del y hacia el mundo globalizado, como un enorme diafragma que regula la relación con el afuera en la dosis que cada tiempo definió. Mientras tanto a sus orillas, el mundo ¨real¨ debate entre mitos y leyendas un nuevo cuento. Otra vez.

Tiempo después, a orillas del Paraná en la ribera rosarina enfrentábamos el río productivo.

La ciudad se encontraba en la antesala de otro capítulo de resignificación de su historia en la región. Puerto natural de barranca y vías férreas que se transformaba en balcón público de una urbe pródiga en cultura y personajes. Mirada desde el alto al territorio insular, agua y barro. La hidrovía surcada por grandes cargueros y pequeñas barcazas sueltas a conquistar la orilla, sólo la orilla. Dos escalas de un río que alimenta y separa, que se multiplica en un territorio inexplorado que el nuevo puente desafía. Una exploración que fundó las primeras certidumbres para la construcción de este colectivo del pensamiento.

Paseamos luego ideas por las aguas del Suquia, en ese río interior de orillas urbanas, encajonado de sierra y viboreante de llanura, una avenida líquida como posibilidad metropolitana. Descubrimos en Mendoza la rigurosidad y el ascetismo del río fundante en la transformación del territorio y el control del recurso. Asistimos al poderío del río energético de la estepa neuquina y su reguero productivo en el desierto. Asomamos la mirada a ese río salado de la costa bonaerense en búsqueda de nuevos territorios.
Cargamos una historia que nos coloca frente a una opción en la región, reconocer en el territorio sudamericano un mismo espacio compartido.

A orillas de Buenos Aires sedimenta un territorio que trasciende fronteras, desde el agua las culturas y regiones remojan las mismas suertes, plantean distintas miradas, navegan ideas comunes, construyen puentes metafísicos. La cuenca interior surca la región de norte a sur y se convierte en la vena de la panza animal sudamericana.

Una invitación a la transformación regional de los límites, una autentica oportunidad colectiva en el desafío como cultura sudamer